Es ya sabido que las empresas familiares son un gran motor para mover la economía. Según datos del INEGI (de su Censo Económico del 2009, publicado en 2010), en el país se incorporan a la actividad empresarial 400 mil unidades económicas, la mayoría micro (menos de 10 empleados) y pequeñas empresas (hasta 50 empleados), que corresponden, en gran medida, al modelo familiar: 99% del total, con promedio de 5.4 empleados.

Sin lugar a duda, en México y toda América Latina, la familia es lo más importante.  Esto se refleja en todos los aspectos de la vida incluyendo el empresarial. México tiene una gran proporción de empresas familiares, incluso en los mayores corporativos mexicanos, son familiares. Según el Centro de Empresas Familiares del Tec de Monterrey, las empresas familiares en el país representan el 70% del PIB y el 90% del empleo en México.

Es lógica la motivación de los empresarios porque sus empresas y la cohesión familiar perduren a través de generaciones. Este sueño es factible pero el camino está sometido a las incertidumbres del entorno global, a la evolución de las necesidades de su familia y a la complejidad de gestionar los cambios de sus empresas y patrimonio.

Cuando los directivos de una empresa familiar, trabajan en conjunto y enfrentan estratégicamente y proactivamente los 4 bemoles de las empresas familiares (Comunicación, Función, Emoción y Sucesión) incrementan fuertemente las probabilidades de lograr exitosamente una transferencia exitosa transgeneracional.

Los problemas de comunicación representan un gran reto para las empresas familiares y una de las causas más probables de su fracaso y la pérdida de su patrimonio. A pesar de que se genera con el fin de generar trabajos y fortalecerse a través de generaciones, la mayoría necesita de estrategias de comunicación corporativa que le ayuden a sobrevivir, consolidarse y perdurar a través del tiempo. Estamos hablando de planeación estratégica y estructuras de gobierno corporativo que coadyuven a lograr metas y crecimiento económico.

La calidad de la comunicación y confianza familiar parte del potencial de desarrollo de liderazgo y apuntala una cultura de responsabilidad compartida que beneficia la toma de decisiones en todos los niveles. Es fundamental tener un sistema de comunicación que, a pesar de los cambios en el entorno, permita a la familia mantener su espíritu empresarial y su compromiso.

  • Mantiene la cohesión familiar a través de las generaciones.
  • Transmite afinidades, principios y visión de futuro compartida.
  • Valida la estrategia e implementación de planes de crecimiento y estrategias hacia el mercado.
  • Logra la cooperación integradora y de confianza que hace del reemplazo en los puestos de liderazgo un proceso natural.
  • Aprovecha el talento de todas las generaciones haciendo del relevo algo natural y progresivo.

En Ballestas Capital somos una familia sirviendo a otras familias en todo lo que respecta a su vida económica y patrimonial. La continuidad implica que tenemos relaciones de largo plazo, de confianza, de conocimiento profundo con las familias que forman nuestra base de clientes.

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