Aunque las actividades, procesos y sectores cambian, el espíritu emprendedor de una empresa familiar sigue siendo el mismo: Generar patrimonio para sus miembros y lograr crecimiento sostenido para la apropiada sucesión a través de las generaciones.

En América Latina, y en especial en México, ante la pasada elección presidencial en México que ha generado un ambiente de incertidumbre Según los datos del despacho ibérico GDP, aunque el tabasqueño, ya como presidente, logró reforzar la estabilidad de los mercados, el anuncio de la cancelación del proyecto aeroportuario en Texcoco y la persistencia de la inseguridad pública ha incrementado el interés de los mexicanos en resguardar y proteger su patrimonio.

La reforma para 2019, presentada el 15 de diciembre ante la Cámara de Diputados incorpora un plan de austeridad y anticorrupción, y no contempla nuevos gravámenes ni incrementos a las gasolinas en términos reales. Además, busca aumentar la recaudación por medio de recortes al presupuesto de egresos y a la actualización por inflación de algunos impuestos y tarifas.

Algunos grandes corporativos que existen desde hace tres generaciones o que tienen 10 mil o más empleados recurren a compañías administradoras de activos inmobiliarios para blindar sus inversiones; esto independiente de los grandes capitales mexicanos que se expanden internacionalmente, como el de Carlos Slim en Criteria, el brazo inversionista de CaixaBank, y el caso de la adquisición del principal paquete accionario de la constructora FCC, o bien el fondo RLH Properties, que en noviembre cerró el trato de compra del lujoso hotel Villamagna, de Madrid.

También algunos pequeños y medianos empresarios mexicanos buscan realizar inversiones inmobiliarias; pretenden traer a sus familias y abrir una filial en España en caso de que la situación en México sea menos favorable.

Un área de oportunidad importantísimo es el que reposa en el modelo de empresa familiar, capaz de fomentar el uso de la riqueza con responsabilidad así como la innovación en la gestión de empresas para potenciar la estabilidad económica, el progreso social, la seguridad y la convivencia de las familias de manera transgeneracional.

Las personas que están iniciando en la gestión patrimonial profesional, normalmente familias, buscan retornos equilibrados:

  • Generosidad en la gestión del reconocimiento.
  • Continuidad: Todos deben sentirse socios del Proyecto Familiar Común.
  • Dedicación para lograr un entendimiento profundo de las metas y requerimientos de cada familia.
  • Cohesión social a través de principios y valores compartidos en una familia que se compromete con una estrategia empresarial.

Muchas familias hacen crecer su patrimonio a través de generaciones. Aunque un reto es el necesario análisis alrededor de endeudamiento, falta de liquidez y el riesgo del patrimonio global, así como los riesgos del patrimonio personal, una recomendación importante es buscar y asociarse con administradores y consejeros financieros y jurídicos.

En Ballestas Capital somos una familia sirviendo a otras familias en todo lo que respecta a su vida económica y patrimonial. Al ser una oficina familiar, e independiente, nuestros clientes son nuestra primera y única responsabilidad. No respondemos a corporativos multinacionales, no tenemos cuotas de venta de otros productos como pasa en muchas organizaciones de gestión privada.

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